Reflujo en bebés: Cómo estamos intentando solucionarlo

reflujo en bebés

¿Se puede solucionar el reflujo en bebés? Si estás aquí es porque tu bebé tiene reflujo (o crees que puede tenerlo), pero en cualquier caso, estarás buscando una solución al horrible reflujo infantil. Debo decirte que no existe una solución definitiva, ¡ojalá!, porque depende de cada bebé. Lo que voy a hacer es contarte mi situación y experiencia personal, qué medidas hemos ido tomando en cuatro meses por si te ayudan o te dan nuevas ideas para solucionar el reflujo de tu bebé, pero también te voy a contar cómo lo solucionamos con nuestros bebés gracias a nuestra perenne cabezonería. No me enrollo más 😉

El calvario con el reflujo

Tengo dos bebés mellizos de cuatro meses y hemos pasado un auténtico calvario por el maldito reflujo. A las 3 semanas de nacer empezaron a estar mal, fue poco a poco y nosotros, como los bebés eran prematuros, les llevábamos cada semana a revisión de neonatólogo. Primero nos dieron Reuteri, después Ranitidina, etc etc (ya hablo más adelante del tratamiento…) el caso es que nos decían que tenían reflujo, pero, o no es habitual que los bebés lo pasen tan mal por el reflujo, o no se le da la importancia que tiene porque la mayoría de médicos no sabe atajarlo (me inclino más por ésto). También empezamos peregrinaje a urgencias (por supuesto, visitas infructuosas). Cada día iban un poquito peor, pero con dos bebés estás tan atareada que en cierto modo, me daba cuenta de que iban mal, porque se lo decía a los médicos cada semana, pero de repente un día lloras y lloras desesperada porque no sabes cómo han llegado a ese punto y ningún médico lo soluciona. Llamé a mi marido por la mañana al trabajo y le dije que qué había pasado en las últimas 3-4 semanas que nuestra vida era un caos… y no el “típico” caos de un bebé (o de dos). Mis bebés, los dos, lloraban unas 20 horas al día sin parar. Os juro que no exagero. Dormían 4h al día pero distribuidas en ratos de 10-20 minutos… recordaba que al darnos el alta de la uci (estuvieron ingresados por bajo peso pero nada serio), mi marido se quedaba con ellos por la mañana un rato para que yo durmiese más y yo me quedaba con ellos después de comer y él se echaba la siesta. Durante casi cuatro meses (aproximadamente 120 días, que se dice pronto), ha sido impensable quedarnos a solas con ellos porque hemos llegado a dormir por las noches 20 minutos de reloj. Haceos una idea de si se puede sobrevivir física, o peor aún, psicológicamente, en esta situación… para poder sobrevivir a 20h diarias, 7 días a la semana, de pie con los bebés llorando sin tregua, hemos tenido que meter ayuda nocturna todas las noches de la semana y todo, para que pudiésemos descansar al menos 4h-5h diarias. Esa es la maternidad que he conocido hasta ahora, pura supervivencia y con poquísimos momentos de disfrute porque el reflujo le ha impedido a mis bebés estar bien.

Nuestro tratamiento contra el reflujo

Desde que empezamos a ir a las revisiones no dejamos de decirle a los diferentes neonatólogos su evolución. Al principio parecían sólo gases pero cada vez lloraban más y más con las tomas, hasta el punto de estar al pecho o con el biberón, y estar retorciéndose y llorando de dolor. Y por si no es poco angustioso ver a tus hijos así, súmale verles sin soltar la tetina porque están hambrientos pero “algo” les impide comer. Verles con hambre y que no pueden comer es lo más doloroso del mundo para unos padres… y no me quiero ni imaginar para ellos…

Primero les mandaron el Reuteri (odio por supuesto a la neonatóloga que creyó que con eso lo solucionaríamos), a la semana 0.5ml de Ranitidina (formula magistral, luego os comento por qué especifico), luego les subieron la dosis por incremento de peso a 0,7ml de Ranitidina (que solo hacía efecto 24h-48h y ahora ya sé por qué…), les cambiaron la leche de fórmula de Blemil Plus Forte 1 a una fórmula hidrolizada (spoiler: error de los gordos; también odio a ésta otra neonatóloga). Comentario de la neonatóloga, cuya edad me daba que pensar si tendría más de 1 mes de experiencia profesional: si éste cambio de leche no funciona, serán cólicos y no se puede hacer nada, esperar a que se le pase… (Dios, cómo la odio!!!!) Obviamente, después de ésto, buscamos un pediatra privado (hasta ahora íbamos con seguro médico), al que le “vomitamos” angustiadísimos lo mal que estaban nuestros mellis y consecuentemente sus papás. Les cambia la leche de hidrolizada a hidrolizada sin lactosa (vamos engrosando el error de la naonatóloga), y la Ranitidina a Nexium 10mg, medio sobre al día cada 24h para cada uno. Deciros que según me comenta la doctora, en orden de potencia (de menos a más): Ranitidina (fórmula magistral), Omeprazol, Esomeprazol (Nexium 10mg). Además, empezamos con fisioterapia específica para bebés con reflujo, recomendado por pediatras y tooooodas las clínicas con fisioterapia infantil. Con este tratamiento los bebés dejan de retorcerse con las tomas, y aunque no lo he comentado, el niño deja de vomitar por completo (vomitaba 3 veces al día, biberón completo…). Pero los dos siguen llorando sin parar. Nos dicen que hay que esperar dos meses para verles mejor, y que se debería de ir notando mejoría. Soltando billetes al fisio porque, como os decía antes, en todas partes te hablan de los beneficios de la fisioterapia para el reflujo infantil o en bebés (otro spoiler: error!!). Y aunque el niño no vomitaba, y no se retorcía ninguno de los dos con los bibes, seguíamos estancados en horas y horas y horas y más horas de llanto, y el padre y yo al borde del precipicio. Vamos a un digestivo pediátrico por Adeslas a la clínica San Rafael en Madrid, que después de repetir nuevamente durante 40 minutos que los niños están realmente mal, nos mira y nos dice impasible que ya estamos haciendo todo lo que se puede hacer. Tal cual… que lo máximo que puede hacer es cambiar el esomeprazol por el omeprazol 2 veces al día (obviamente, con esa actitud, pasamos del cambio…). Hoy por hoy me entran ganas de ir y decirle lo que ese día me calle: “di más bien que no tienes ni  p*** idea de que más hacer”. A todo esto, no lo he dicho, cada excursión al médico y al osteópata infantil, dos a la semana, han sido mis únicas salidas a la calle en meses (una monja de clausura sale más que yo…) y creedme cuando os digo que no dejan de llorar en todo el trayecto de ida ni tampoco en el de vuelta. Tampoco si vamos andando porque aún levantando capazos, también lloran. Total, que seguimos igual… Pero, ¿puede empeorar? Sí, sorprendentemente puede. Al poco tiempo, a los bebés empezamos a oírles muchísimo más el reflujo. Salvaje. Un ruido en sus pequeños pechos les sube y les baja, en ocasiones (muchas) llegándole hasta la boca y los pobres venga a tragar (perdonadme: puto reflujo… ya ni asteriscos para disimular el taco… qué infierno están pasando mis bebés…). Hablo de nuevo con la pediatra que me dice que vayamos de nuevo a revisión (más billetitos y por duplicado, lo normal con mellizos). Les mete 1,5ml de Motilium en 3 tomas al día a cada uno. A lo largo de una semana parece que mejoran, y hasta un día, ¡nos parecen bebés normales! Se ríen, aguantan en las hamacas, juegan… y sobre todo, no lloran eternamente en nuestros brazos. Pero la fiesta dura eso, un día. Como si de cenicientos se tratasen, se rompió el hechizo. Y papá y mamá, que apenas son cabezotas, pues se empeñan en seguir soltando billetitos, que puede parecer que les sobran, jajaja, pero ya os digo que para nada… Es hora de tomar nuevas medidas, y damos con un digestivo pediátrico privado.

El digestivo pediátrico privado

No he contado nada sobre la seguridad social. Os lo resumo. Con este plan de vida, imposible ir a la seguridad social a pedir sus tarjetas y pedirles cita con un pediatra… pero cuando nos pautan la leche hidrolizada, descubro que su precio son 32€/bote y que mis bebés se comen un bote cada dos o tres días, por lo que no queda más remedio que ir. Busco quién se quede con la cuidadora que hemos tenido que contratar para no morir por agotamiento, y voy. Una vez realizados los trámites burocráticos, vamos al pediatra que se espanta de nuestras vidas y nos manda al alergólogo con carácter preferente. Al digestivo dice que no porque ya estamos haciendo todo lo posible (segunda vez… menos mal que somos inmensamente cabezotas…). En una semana voy al alergólogo infantil del Hospital Niño Jesús, pruebas negativas y ya tengo el informe explicando que son  intolerantes a la proteína de vaca, pero me explica que como la leche de fórmula que toman es sin lactosa, eso lo tiene que revisar el área de digestivo infantil, y me dan cita para dos meses después, porque he tenido suerte y había un hueco. Si no, para octubre (el día que repartieron la suerte en formato infantil para madres primerizas se ve que yo estaba pariendo y me queden sin derecho a ella…). Con mis informes, no obstante, el pediatra me hace las recetas y los inspectores me las sellan… respecto a la cita con el digestivo en el Hospital Niño Jesús, ya queda poco, ¡¡una semana!! En cuanto vaya, actualizo al final de esta entrada 🙂

Pero como os decía, mis bebés estaban fatal… seguían fatal, así que como en la seguridad social no nos dan cita en lo que consideramos un plazo razonable, buscamos un digestivo pediátrico privado y damos con el Dr. Teodorico Alonso, de la Clínica Senda del Infante en Madrid.

Acudimos y cómo soy una experta en médicos con mis bebés, he sido previsora y me he escrito una nota en el móvil con toda su trayectoria desde que nacieron, vaya que les de por llorar, jajajaja. Imaginaos la nota, el quijote literalmente. Dado que viven llorando, intentamos el padre y yo durante 5 minutos explicárselo mientras los bebés lloran, uno en brazos de papá y otro en los míos, y cómo veo que no… le dejo el móvil al médico (ante su atónita mirada) para que se lea todo lo que he escrito. Lo lee, mira a los bebés y nos dice que los bebés están sanos por su evolución de peso, pero claramente tienen un reflujo muy fuerte y que hay que atajarlo ya para que esto no derive un problema a futuro. Quiero llorar, ¡¡¡¡¡¡¡¡por fin alguien parece darse cuenta!!!!!!!! Cambio drástico de tratamiento para ellos y chute de esperanza para nosotros:

  • Leche: deberían de estar tomando leche anti-reflujo y no hidrolizada, dice que no cree que sea una cuestión de intolerancia. Cómo os decía, error de la neonatóloga y de la pediatra. El problema es que llevan tanto tiempo con hidrolizada sin lactosa que el intestino no está acostumbrado ni a la proteína de vaca ni a la lactosa, por lo que no se les puede cambiar radicalmente la leche. Nos indica que debemos hacerles biberones de 120ml con 3 cacitos de hidrolizada y 1 cacito de Almirón AR (Almirón anti-reflujo). A los 10-15 días, si van bien, cambiar a 2 cacitos de hidrolizada y 2 cacitos de anti-reflujo.
  • Nexium 10mg: lo dejamos, pero nos dice que lo guardemos para el futuro. Les mete Ranitidina PEEEERO, no magistral de la que hacen en la farmacia. Ampollas inyectables que debemos guardar en un mueble donde no les de la luz. Son de 5ml cada una, debemos coger con una jeringa de 1ml y dárselo cada 8 horas, justo antes del biberón (sin esperar ni nada como suelen pautar…). Se les administra vía oral.
  • Motilium: en vez de 1,5ml cada 8h y media hora antes de la toma, 0,6ml inmediatamente antes de cada toma, pero máximo en 8 tomas al día. En cantidad es casi la misma pero les hará efecto en todas las tomas.
  • Tomas: no os he comentado que parte de nuestro infierno se ha visto acentuado porque los bebés con reflujo comen menos cantidad y más a menudo. Nuestros bebés redujeron a la mitad la cantidad que comían de un día para otro con mes y medio, y dejaron de incrementar dicha cantidad semanalmente. Como es lógico, para poder estar sanos y crecer, reducen el tiempo entre toma y toma. ¿Y cómo comían mis peques? O mejor dicho, ¿cada cuánto? Pues cada hora y media o dos horas. De verdad, tratad de imaginaros 15 tomas diarias con dos bebés… asustaría a cualquiera… menos a los pediatras que hemos consultado. Por supuesto, el digestivo pediátrico privado sí que se espantó, y nos dijo que tomas cada 4h. Yo le dije que no iban a aguantar porque no estaban acostumbrados y que iban a llorar (más aún). Su respuesta fue tajante: mínimo mínimo 3 horas, aunque lloren, y lo idóneo, 4h. Y máximo 8 tomas al día. Además, recomienda mantener tres cosas que ya veníamos haciendo:
    • Darles la toma semi-incorporados.
    • Mantenerlos una media hora en brazos incorporados al finalizar la toma.
    • Mantener la cuna con una ligera inclinación.
  • Mucosidad en bebés con reflujo: para redondear mi recién estrenada maternidad, con dos meses, a mi niño se le atravesó un moco en la garganta y se atragantó hasta el punto que viendo que no podía ni respirar, la chica me dijo “Laura, primeros auxilios”, y me tocó hacerle la maniobra de desatragantamiento de bebés. Sí. Tal cual lo lees. Cuando por fin le salió, me temblaba el cuerpo y me senté abrazando a mi bebé durante un buen rato incapaz de soltarlo y asimilando lo ocurrido. Menos mal que hicimos durante el embarazo el curso de primeros auxilios de bebés y niños de Cruz Roja. El caso es que el digestivo pediátrico nos dijo que los bebés con reflujo son bebés con mucho moco y que debíamos hacerles lavados nasales antes de cada toma y sacarles mocos. Obviamente por la noche no se los hacemos, pero en las tomas diurnas no tienen escapatoria 😉
  • Fisioterapia para reflujo en bebés: prohibidísimo. Nos dice que no es nada beneficioso sino todo lo contrario (¡¡WTF!!=¡¡What the fuck!!: ¿Sabéis lo que llevamos gastado a 50€/sesión, semanal, por 2 bebés, 2 meses? Muuuchos billetitos). Obviamente, abandono total de la fisioterapia para el reflujo.

Resultado: el tratamiento funciona. Les cuesta 4-5 días, pero es un cambio drástico y después de cuatro meses llorando, peleándonos con médicos y distribuyendo billetitos a diestro y siniestro, ver que tus bebés mejoran… es la mejor recompensa del mundo. Pobres, pero felices, jajajaja. Al niño le subieron la dosis de Ranitidina porque no mejoraba del todo, y en las 6 tomas del día le teníamos que dar en la 1-3-5-6 (sí, pasaron de 15 tomas a 6 tomas en menos de una semana).  Llevamos dos semanas de tratamiento y el reflujo está prácticamente superado. Digo prácticamente porque aún tienen molestias y se nota que en muchos momentos, especialmente cuando duermen, y también cuando lloran, les sube muchísimo, pero por suerte, lloran lo normal de un bebé, y ahora juegan, se entretienen en su hamaca, en la mantita de juegos mientras papá y mamá les miran embobados 🙂 desde luego sigue siendo agotador, pero obviamente, es un cansancio diferente y reconfortante.

Creo que poca gente puede hacerse una idea de lo que es el reflujo en dos bebés a la vez, ni haciendo un gran esfuerzo de imaginación. Pero sé que hay muchos bebés con reflujo y muchos papás angustiados que obtendrán la misma respuesta que nosotros obtuvimos una y otra vez con el tema del reflujo en bebés. Incluso os dirán que son cólicos y se quedarán tan panchos, ya que sirve para justificar que no tienen ni idea de qué les pasa. Pero si escribo esta entrada en el blog es para deciros que no os conforméis, hay solución para el reflujo infantil y hay que moverse para encontrarla. Yo siento que he perdido momentos con mis peques en estos 4 meses que nadie me devolverá, además de la lactancia materna y todo lo que llevo llorado. No me puedo arrepentir porque no he hecho más que intentarlo una y otra vez, pero la pena que siento hoy por hoy se ha tangibilizado en una espinita que estará ahí para siempre, y ojalá pueda evitárselo con mi experiencia a otros padres.

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