La segunda transferencia

la segunda transferencia FIV del segundo ciclo FIV

Después de nuestra primera transferencia, concretamente 3 semanas más tarde, fuimos a por la segunda transferencia embrionaria de nuestro segundo tratamiento FIV.

Cómo afrontamos ésta transferencia

El negativo anterior no fue fácil de digerir. Partíamos con unas expectativas altas por ser todo blastos de calidad A. Pero también es cierto que nos pusimos sólo uno, por lo que las probabilidades, sabíamos que eran bajas.

Además, yo estaba en una situación “incómoda” en el trabajo, con bastantes problemas con el jefe. Ésto me estaba causando muchísimo estrés, más que el tratamiento en sí, que no era fácil, pero sin duda, era lo que me motivaba durante la semana laboral. Sí, lo sé, friki-masoca total, jajaja. Las escapadas furtivas a la clínica para ecos y analíticas me tenían motivadísima.

Y en esta ocasión, hicimos tres cosas más:

  1. Cómo la transferencia cayó en sábado, no se lo contamos a nadie. Ni en el trabajo ni a la familia.
  2. Derivado de lo anterior, nos olvidamos de que yo estaba “transferida”. Lo único que hacía era la clásica dieta de embarazada, evitando principalmente el alcohol y los embutidos.
  3. Continuar con la política de transferir un solo blasto.

Business as usual, como se suele decir 😉

Medicación habitual

Seguía con Isovorín de 5mg, Eutirox 25 e Hidroxil. Éste, según me había indicado la Dra. Silvia Sánchez Ramón, debía dejarlo el día antes de la transferencia.

También estaba con Femibion 2 y con Adiro 100. Éste último, tenía que dejarlo 72 horas antes de la transferencia y debía retomarlo a las 6 horas de la misma.

Novedades I

Fuimos con heparina. Esta vez sí. Ya en la anterior transferencia FIV nos quedamos con las ganas y habíamos decidido darle una oportunidad más sin heparina, pero en ésta, había que ir sí o sí con ella. Nos lo había pautado Silvia Sánchez Ramón, así que una semana antes de la transferencia, empecé con Innohep 4500 cada noche. Los primeros me dolían una barbaridad, hasta que fui a la farmacia de siempre a preguntar, y dio la casualidad que la farmaceútica se había pinchado heparina. Me dijo que para que no doliera, nada de pinchar despacio como hacía con el Puregon o el Prolutex, sino que fuera tipo dardo. La diferencia, abismal. Ya no me dolía 🙂 (Aunque moratones, alguno que otro…)

Novedades II

Otra novedad importantísima es que, como en las dos transferencias anteriores (por recordar, ésta es la segunda transferencia embrionaria de nuestro segundo tratamiento FIV, pero en total, sería la tercera) me había bajado la regla antes de hacerme la beta, la ginecóloga nos dijo que para ésta me harían controles de estradiol y progesterona.

Y así fue. Como os decía, la transferencia fue un sábado y ese mismo día, me hicieron una analítica para tomar los valores de referencia tanto de estradiol como de progesterona. El lunes, la repitieron y me dieron recetas de Estradot y Progeffik 220 por si acaso. Me llamaron por la tarde para decirme que estaba todo bien. Y el miércoles, volvieron a repetírmela. Me llamaron por la tarde y me explicaron que habían bajado un poco los niveles. Por ello, me pusieron el refuerzo de 2 parches de Estradot cada 72 horas, y además del Prolutex que me pinchaba desde 5 días antes de la transferencia embrionaria, tenía que añadir Progeffik 200, 1 óvulo cada 12 horas.

Por info, ambas transferencias de blasto en este segundo tratamiento FIV fueron con ciclo natural y no con ciclo sustituido.

La betaespera: ¡horrible!

Como estaba trabajando, no me di ni cuenta de cómo avanzaban los días. Mi nivel de problemas en el curro había llegado a un punto imposible, y eso hizo que mi tratamiento, aún estando transferida, pasara a un plano relegado al olvido. La situación con mi jefe era, ya sí que sí, irreversible, y a mediados de semana, volví a llegar llorando a casa, completamente agotada psicológicamente. Ni tan siquiera podía pensar en nuestro blasto ahí dentro, por más que lo intentaba por él. Algunas podréis pensar que igual era el tratamiento lo que me tenía en ese estado de ansiedad, pero antes de empezar con los tratamientos FIV, ya estaba así. Y aunque el tratamiento es algo negativo, a mí me había estado sirviendo para lidiar con mi día a día en el trabajo. Y ese día, tomé la decisión. Se había acabado. Resumiendo ésta historia de la que ya no tiene sentido hablar, tardé unas semanas en realizar el movimiento, pero lo acabé dejando.

Volviendo a la beta, cuando tomamos esa decisión de dejarlo, fue un miércoles. Así que el jueves/viernes, estaba un poco depre porque dejarte un curro porque no puedes seguir dependiendo de tu jefe, y no tener ni derecho a paro, en los tiempos que corren… uff. Pero el sábado, nada más abrir los ojos, mi marido mencionó la palabra prohibida en esta betaespera: PIPITEST. Jajajaja. Unas milésimas de segundo después, estaba haciendo un doble salto mortal con el pipitest en la mano para ir a parar al botecito con orina mañanera. Blanco nuclear, así que a la basura junto con mi curro. Estábamos en día +8 postransferencia.

Aunque sabía que era pronto, soy de las que piensa que lo más habitual es que en estos días ya se refleje algo, así que asumí el negativo. Me preparé el desayuno, y cuando estaba para hincarle el diente a la tostada, mi marido me llamó que si podía ir un segundo. La solté y me lo encontré en el baño, pipitest en mano (sí, recuperado de la basura) , escudriñándolo.

¿Es posible que haya una ligerísima casi imperceptible e invisible doble raya?, me dijo.

Acerqué los ojos hasta quedarme bizca, pero ahí había una sombra que, casualidad o no, tenía forma de raya, y completaba la ansiada doble raya. Esa doble raya que tanto habíamos deseado y que siempre había sido vencida por el blanco más impecable de la paleta Pantone…

No quisimos ilusionarnos demasiado, pero para que os voy a mentir… estábamos desbocados. Yo no paraba de decirle que eso no era blanco completamente, y me lo repetí a las 12 de mañana. Se supone que es con el primer pis cuando marca más, pero el caso es que a las 12, estaba claro. ¡¡¡¡Había hormona de embarazo!!!! Se notaba un montón…

Tenía la beta el lunes por la mañana, y continuamos haciendo pipitest durante el domingo (cayeron varios, queríamos regocijarnos por todos aquellos donde nunca hubo raya). Sin despertador ni nada, el lunes salí embalada a la clínica donde me hicieron la beta, que dio, 177 en día +10 postransfe.

Nuestro corto embarazo 🙁

Diez días nos duró la alegría. Fuimos a una ecografía en semana 5 por nuestra cuenta (aún quedaba 1 semana para la eco en la clínica de reproducción asistida), y aunque el médico nos dijo que era completamente normal que se no se viera nada, en el grupo Valientes guerreras, las embarazadas lo habían visto muy pronto. Aunque no me dio bajón, y creía que realmente podía ser que fuera pronto, decidí hacerme una beta por mi cuenta. Deciros, por si os interesa, que en Smartsalus.com podéis encontrar cupones descuento, tipo Letbonus, de los principales laboratorios de España, donde os hacen la analítica en sangre de embarazo. En mi caso concreto, me hice la beta con Megalab por 15€ en Madrid a las 17.30 y tenía el resultado a las 19, en el mismo día. Había caído de 177 a 14. Un bioquímico en toda regla.

Al día siguiente, me presenté en la clínica donde no dudaron ni un segundo y me hicieron la analítica en sangre de nuevo, que dio 9.

Ese mismo día nos íbamos mi marido y yo a un hotel rural para celebrar nuestro primer aniversario de casados. Estábamos jodidos, con el añadido de mi situación en el curro. Por eso, lo mejor en estos casos, es cargar en la maleta todas las emociones y los pensamientos negativos, vestirlos el fin de semana, y traértelos de vuelta para ir directos a la lavadora. Perdonad la metáfora tan “burda”, pero así fue. Y aún con todo, increíble pero cierto, pasamos un buen fin de semana de celebración de aniversario…

Decidí afrontar cada cosa por separado
  • Primero, el aborto. Muy duro y triste, teniendo en cuenta que yo había tocado fondo ya con el curro. Más no podía caer, así que aunque me costó, busqué el lado positivo: había implantado. Y casualidad o no, justo la primera transferencia que iba con Heparina y refuerzo de Estradot y Progeffik. Me moví y removí para ir de nuevo a la Dra. Silvia Sánchez Ramón y además, fui a ver a uno de los mejores hematólogos de España en estos temas, al Dr. Manuel Fariñas, que me mandaron más pruebas. A las dos semanas, no es que estuviera perfecta, pero lo mejor en estos casos es dejar de preguntarte el porqué y lanzarte a buscar respuestas. A día de hoy la verdad que no sé si las he encontrado, pero dos meses y medio después, he disfrutado del verano y he pasado página. Lo pasado, pasado está. Y además, la ginecóloga nos dijo que para la próxima transferencia, nada de ciclo natural. Íbamos a intentarlo ya con ciclo sustituído.
  • Lo segundo, el curro. No quiero volcar mucha energía en esto porque es agua pasada. Puedo resumirlo como que pasé por una fase de rabia e ira por lo injusto de la situación. Soy una persona “hormiguita”, es decir, de las que trabajan mucho y se vuelcan con la empresa. Pero por algún motivo, mi jefe no podía verme ni en pintura y le llevaba a ser súper simpático conmigo (sarcasmo). Ni durante mi breve embarazo ni después estuve bien. Hacía (mucho) tiempo que había solicitado el cambio de área, y cómo éste no llegaba, finalmente lo dejé. Lo importante es la salud, y llega un momento en que no hay rastro de la sensación de injusticia ni de la rabia o ira. Sólo necesidad de sentirte bien. Y además, hacía tiempo que no disfrutaba de unas vacaciones sin el pánico de tener que volver al trabajo. Alguna gente tiene la suerte de no saberlo, pero otras por desgracia sí saben a qué me refiero…
Actualmente

No tengo oficio ni beneficio, como se suele decir. Pero tengo una paz mental que me desborda. ¿Preocupada? Claro, soy una persona responsable y quiero trabajar. Pero ahora mismo, me he propuesto descansar en agosto. Me lo he ganado, y ya en septiembre veré qué hago. Y entre medias, pues nos hemos lanzado a por la tercera criotransferencia 😀

¿Qué te ha parecido?

4 comments for “La segunda transferencia

  1. Maria
    26 agosto, 2016 at 15:23

    Aunque percibo que tienes muchísima energía y fortaleza, te mando ánimos! Somos muchas las que hemos pasado/estamos pasando por una situación similar. Tan solo decirte que yo también dejé mi trabajo en mi tercer TRA y bingo, embarazo. Aquí una joven baja reserva con un niño de TRA y en busca de la segunda criatura (por ahora, aborto diferido en la semana 8…pero sé que llegará, aunque sea por ovo!). Abrazos

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    • Laura
      26 agosto, 2016 at 21:53

      Muchas gracias por tu comentario, porque los ánimos siempre son necesarios 🙂 Dicen que el estrés, según algunos estudios, no afecta en los resultados de los tratamientos, y aunque no soy médico, creo que cuando se trabaja, incluso estando bien en el trabajo, el propio estrés puede generar desequilibrio hormonal que no ayuda nada. Imagínate si encima, la situación del curro no es buena… No sé qué será de mi laboralmente, pero no quiero que eso interfiera con ser madre. En el camino hacia la maternidad, buscaré qué hacer, pero la prioridad está clara… Gracias por compartir la experiencia, es un buen ejemplo de qué pasa cuando se toman las riendas de tu vida 😀 Mucho ánimo y suerte para ti también, ve contándome cómo avanzas!!
      Bss, Laura

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    • Noelia
      25 octubre, 2017 at 1:33

      Yo tb te mando muchos ánimos y nunca pierda la fe aunque cuesta verdad yo en Abril de 2018 me hare una transferencia de embriones congelados de día cinco y blastocitos estoy super nerviosa pero bueno tengo mucha fe lo único que tengo duda del tratamiento pero bueno creo que me lo dirán más adelante tengo 39 años y me llamo Noelia suete a todas a ver que me pediste decir de tratamiento gracias

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      • Laura
        19 marzo, 2018 at 21:18

        Hola Noelia, he estado desconectada unos meses… por lo que leo, ¡abril está ya aquí! Sigue en pie esa transfe de blastos?? Ojalá que sí 🙏🙏🙏 un abrazo!!

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