El sinvivir de la ecoespera con happy ending

Ecoespera con final feliz
La ecospera FIV

Después de publicar La beta es puro teatro griego, donde hablaba de nuestro ansiado positivo (¿cuál no lo es?), me ha costado un poco lanzarme a escribir. El motivo: el miedo durante la ecoespera. Muchas ya sabéis que en junio tuvimos un bioquímico. Fuimos a una ecografía por nuestra cuenta, al margen de reproducción asistida, y no se veía nada. El ginecólogo nos decía que era prontísimo, y aunque la verdad, creía que podía tener razón, removí cielo y tierra en cuestión de una hora para poder hacerme una beta urgente. Así es como descubrí la web de cupones médicos Smartsalus. Conseguí un cupón en Megalab para una beta por 15€ y como iba cagada, me hicieron el favor de tener el resultado de la beta ese mismo día. Y eso que me hicieron la analítica a las 17.30. El final ya lo sabéis. La beta había bajado. Al día siguiente, confirmaron con otra beta que ya no había embarazo. La ecoespera, había terminado.

Los nervios de la ecoespera son malos ya de por sí cuando se está en reproducción asistida. Pero si encima vienes de un bioquímico… Te aniquilan si no pones remedio. ¿Y cuál es ese remedio?, os preguntaréis… Pues en nuestro caso, hacernos una beta cada dos o tres días. En los 15 días de ecoespera nos hicimos 6 betas. Descubrí, por cierto, la web Iglobalmed, donde con cupón, la beta salía a 10€. Casi un chollo, y la tranquilidad de ver la beta doblar bien, no tiene precio. No nos hicimos las 6 betas ahí pagando: dos fueron en la clínica de reproducción asistida, una en urgencias en el Hospital Quirón San José (empezamos a sangrar en día 10 postransfe…) otra teníamos volante de Adeslas y pagamos “sólo” 2 betas.

Estos son nuestros valores de beta postransferencia de dos blastos calidad B durante la ecoespera (para mí, día 1 postransferencia es el mismo día de la transferencia):

  • día 8: 77 (beta en Megalab)
  • día 9: 120 (beta “oficial” clínica reproducción asistida)
  • día 10: 319 (beta en urgencias por ligero sangrado)
  • día 13: 983 (beta por nuestra cuenta)
  • día 16: 3.300 (beta en clínica de reproducción)
  • día 17: 4.200 (beta por nuestra cuenta)

Algunas son muy seguidas porque entre las que nos hacíamos nosotros y que nos llamaban de la clínica para repetirla… se juntaban (por poneros alguna excusa y no sentir “vergüenza”, jajaja).

Y llegó la primera ecografía para confirmar el embarazo. Las que habéis pasado ya por esto… que os voy a contar que no hayáis experimentado ya. Teníamos un buen presentimiento, porque la beta crecía muy bien, pero el miedo se apodera de ti. Llegamos una hora antes, pero como la tarde estaba tranquila en la clínica nos pasaron antes.

Había perdido la cuenta de las ecografías que me había hecho allí ya. Pero ninguna como aquella. Esperaba con toda mi alma que nos confirmaran la buena noticia. Durante los 15 días previos de la ecoespera, mucha gente decía que llevábamos mellizos seguro por el valor de la beta. Y había pasado muchos nervios pensando si habría uno o dos, para luego pensar que lo importante es que hubiera “algo”. El tema mellizos no estaba tan claro como la gente cree. Los valores de beta altos no confirman el embarazo gemelar. Una chica de Twitter tuvo en día 10 postransferencia de dos blastos un valor de 450 y en ecografía confirmó que llevaba un embrión. Pero el caso es que al tumbarme, se me olvidó el tema por completo. Solo quería que me dijeran que había algo y ese algo estaba donde tenía que estar y como tenía que estar. La ginecóloga, la enfermera y mi marido miraban la pantalla muy serios. Yo les miraba a ellos, también muy seria. Trataba de leer en sus caras algo, como si en ellos fuera a encontrar reflejo alguno de un embrión. Por fin, la ginecóloga habló: A falta de una noticia, tengo dos. Mellizos. Giró la pantalla y me los enseñaron. No podía llorar más. No a moco tendido, sino muy lento. Lágrima a lágrima parecía purgar todos los meses de tratamientos, malas noticias e inquietudes. Allí estaban. Y como regalo para sus papis, porque debieron entender que habíamos pasado por mucho para llegar hasta allí, nos enseñaron sus corazoncitos. Creo que es algo que me acompañará siempre. La imagen de cada corazón latiendo, pequeñitos y frágiles, pero con fuerza. Estábamos en semana 5+5, y normalmente no suele verse latido hasta semana 6 o semana 7.

Salimos de la clínica tan felices que nos olvidábamos las ecos. Menos mal que allí estaba “nuestra Almu”, la enfermera. Nos entregó 3: una con los dos hermanitos juntos, y las otras dos, individuales de cada uno. Nada más salir de allí, ya lloré bien. Mi marido me abrazaba emocionado. Y aunque en ese instante dijimos que teníamos que ser cautos, la felicidad era imparable. Habíamos pasado de la canción de la betaespera de Rafael (“qué pasará, que misterios habrá, puede ser mi gran noche”) a la de los Gipsy Kings (“Vooooolaré, ohhhh”). Por más que queríamos dejar los pies en el suelo, no podíamos. ¿Cómo íbamos a hacerlo? Nos merecíamos ese momento y esa felicidad, igual que se lo merecen todas las mujeres de reproducción asistida. Valientes siempre, con días frágiles.

Y decidimos que, en caso de haber malas noticias, las íbamos a asimilar igual de mal que si no volábamos y disfrutamos. Hoy cumplo 7 semanas, y el jueves tuvimos otra eco. Siguen creciendo perfectamente 🙂 Y seguimos con el mismo miedo porque sabemos por otras experiencias que a veces alguno se para en las primeras 12 semanas, pero la dosis de miedo que permito es baja y está controlada. Soy optimista. Claro que la medicación que tengo me hace serlo, jajaja. La siguiente entrada prometo hacerla sobre mi medicación. He estado en los últimos 10 días en la consulta de la inmunóloga Silvia Sánchez Ramón y también del hematólogo Manuel Fariñas. Son mis ídolos, por si no os lo había dicho ya. Ellos dos y mi ginecóloga, Laura Blasco, de la clínica URH (o como nosotros la llamamos cariñosamente, Laura Blasto).

Sé que es pronto. Hemos dado otro pasito más. Pero ya es uno más del que conseguimos en junio. Por eso, deciros a todas las que lucháis, que perserveréis. Que os hagáis pruebas y no os rindáis ante la frase “No ha habido suerte esta vez”. No es cuestión de suerte. Es cuestión de tener el cuerpo ” a punto” para acoger un embrión sano. Pero no sigo que me quedo sin tema para mi próxima entrada 😉

Gracias a todos los que me habéis apoyado durante la ecoespera, muchos sin saber que lo hacíais.

 

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1 comment for “El sinvivir de la ecoespera con happy ending

  1. LUNA
    2 octubre, 2016 at 13:30

    Hola Laura,
    Me alegro un muchísimo por vosotros, ya os tocaba ser felices. Nosotros, finalmente, malas noticias. El viernes la analítica beta nos confirmó lo que nos temíamos: aborto bioquímico. No sabes lo identificada que me siento en cada una de tus palabras. Has descrito exactamente nuestros momentos vividos desde la transferencia hasta la beta.
    Volvemos a las agujas, los pinchazos, la extracción. …volvemos y con más fuerzas que nunca ? ¡Lo conseguiremos!

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